Infraestructura TI: su relevancia en el entorno corporativo

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La tecnología es un proceso que llegó al mundo varias décadas atrás, generando innovación y revolución en el estilo de vida. Su evolución a través del tiempo ha generado una creciente dependencia de ella en todos los entornos de la cotidianidad y, al día de hoy, sigue más vigente que nunca.
En este orden de ideas, podría hablarse de cómo el entorno empresarial ha sido el más impactado con la llegada y posteriores avances en el campo tecnológico, puesto que esta permitió implementar, modificar y optimizar muchos de sus procesos y hacerles más competitivos. Es así como se acuña el término “Infraestructura tecnológica”, para referirse a todos esos elementos requeridos por una compañía para gestionar sus servicios relacionados a tecnologías de la información.
Al igual que todas las demás innovaciones tecnológicas, la infraestructura TI ha evolucionado de acuerdo con las tendencias y necesidades, facilitando la flexibilización de algunas actividades corporativas y la adopción de nuevas estrategias que permiten la disponibilidad de la información en cualquier momento y desde cualquier ubicación posible.
Es por ello que, actualmente, gracias a los grandes avances y la llegada de la transformación digital, el mundo corporativo y los administradores de TI necesitan entender qué elementos son los componentes fundamentales para una infraestructura tecnológica y cómo construirla adecuadamente, que les permita no solo adaptarse a las demandas del mercado sino también responder a los requerimientos tantos internos (usuarios conectados, operaciones más eficientes) como externos (cumplimiento de normatividad, expectativas de grupos de interés, entre otros).

ELEMENTOS DE UNA INFRAESTRUCTURA TI

Normalmente, una infraestructura tecnológica convencional está compuesta por elementos como:

  • Hardware: que comprende todos los dispositivos y equipos físicos como servidores, computadores, enrutadores, etc.
  • Software: son todos los programas y aplicaciones utilizados para la operación de la empresa, tales como: sistemas operativos, CRM (Gestión de Relación con los Clientes), servidores web, ERP (Planificador de Recursos Empresariales) y demás. 
  • Redes: están compuestas por todos los equipos que permiten la comunicación e interconexión de los dispositivos /equipos desde y hacia el Internet. Algunos componentes de la red son: firewall, enrutadores, conmutadores.

De igual manera, podría considerarse que el espacio físico donde se ubican los centros de datos, equipos de red y/o servidores hacen parte de estos elementos básicos. 

No obstante, y como se mencionaba anteriormente, los avances tecnológicos a través de los años han hecho que la definición de infraestructura tecnológica haya tomado una connotación adicional que va más allá de lo exclusivamente físico. Con la llegada y posterior masificación del Internet, se posibilitó el hecho de poder trasladar algunas cargas de trabajo a un entorno de nube, en el cual se almacenan datos o incluso aplicaciones en servidores externos de un proveedor de nube (pública o privada) para poder acceder a ellas en cualquier momento y desde cualquier lugar del mundo, con acceso a internet. Este proceso, más conocido como cómputo en la nube, permitió ahorrar costes tanto de adquisición e implementación de equipos físicos y también de adaptación de un espacio físico para tal fin.

De igual manera, las organizaciones requieren contratar personal especifico dedicado a la administración de su infraestructura tecnológica. Esto se debe a que, al igual que en muchos otros proceso internos, es necesario mantener a un experto en la materia que esté encargado de monitorear y gestionar las operaciones, asegurándose que cada uno de los elementos tecnológicos esté funcionando correctamente. Por ello, es fundamental garantizar que se contrata al recurso humano adecuado, con conocimientos y experticia suficientes para la administración de su infraestructura, siempre priorizando la criticidad de la información y aplicaciones alojadas allí.

Gracias a esta necesidad creciente y a la escasa disponibilidad de mano de obra calificada para llevar a cabo estas labores de manera integral, existen hoy en día empresas tecnológicas cuyo enfoque principal es la gestión de infraestructura tecnológica para otras empresas, lo que les permite a los clientes dejar en manos de expertos dicha gestión, ahorrando tiempo y dinero en búsqueda y contratación de personal propio enfocado solo a esta labor. Adicional a ello, la subcontratación de este servicio brinda la confianza de que el proveedor cuenta con expertos plenamente capacitados en la gestión y resolución de incidentes que puedan ocurrir.

Sin embargo, no basta contar solo con equipo de especialistas enfocados en la administración de la infraestructura TI. Es absolutamente necesario asegurar que se cuenta con los equipos, redes, aplicaciones acordes a los requerimientos de operación de la compañía. Es, además, imprescindible que la inversión en TI sea tenida en cuenta dentro de los planes presupuestarios organizacionales, pues, aunque no sea visto como un tema de primera necesidad por muchos tomadores de decisiones corporativos, la realidad es que la infraestructura tecnológica es uno de los principales impulsores de la competitividad, eficiencia y productividad.

Aun así, es vital entender que no se trata de gastar de manera desaforada o de estimar un coste promedio, basado en cifras de terceros o realizado al azar. Es clave que toda organización, antes de realizar una inversión o incluso un presupuesto para infraestructura tecnológica, entienda muy bien que es lo que tiene (cantidad de usuarios, aplicaciones y servicios críticos, cantidad de datos generados, métodos de almacenamiento de la información, conectividad, proyección de crecimiento a futuro, entre otros), cuáles son los principales inconvenientes que entorpecen la productividad o ralentizan los procesos y los objetivos que quiere alcanzar a corto, mediano y largo plazo.

Esto le permitirá tener un panorama claro de los requerimientos tecnológicos y cuáles son los aspectos que debe cubrir con prioridad. Solo después de esto es posible entrar a investigar y revisar cuales son las oferta disponibles en el mercado, características, funcionalidades.

Ahora bien, hoy en día también existe la posibilidad de buscar el apoyo de un especialista consultor en TI. Este se enfoca principalmente en poner sus conocimientos a disposición para ayudarle a entender mejor sus requerimientos. Entre sus capacidades se encuentra el diseño de infraestructura TI, mediante el cual podrá entender cuáles son las herramientas adecuadas para solucionar sus impedimentos operativos.

Asimismo, contar con la asesoría especializada de un experto le permitirá visibilizar aspectos que podría no haber tenido en cuenta en su análisis inicial. Tal es el caso de la seguridad de la infraestructura tecnológica y de la información, la cual ha cobrado una especial relevancia en los últimos tiempos en los que los ciberataques, brechas de datos y fuga de información sensible se han incrementado, causándoles grandes pérdidas a las compañías.

Por otro lado, durante este proceso de identificación de necesidades y diseño de requerimientos, es posible determinar con qué tipo de infraestructura tecnológica se quiere contar. Entre las alternativas a considerar, tenemos:

  • Infraestructura tradicional: está compuesta por todos los equipos físicos (como servidores, computadores, routers, etc.) y software, que componen la infraestructura TI de la compañía. Normalmente, cada organización es propietaria de ésta. También vale aclarar que suele ser más costosa por requerir adaptación de espacios físicos, costos de consumo de energía e implementación de los equipos y programas.
 
  • Infraestructura de nube: se compone de todos los recursos necesarios para el cómputo en la nube. En este caso, los usuarios acceden a la información y servicios corporativos a través de Internet. En este tipo de infraestructura tecnológica, los recursos suelen ser de propiedad de otras empresas, quienes los ofrecen a modo de “arrendamiento”, según los requerimientos que tenga el cliente. Suele ser más económica que la opción tradicional, pero se pierde cierto grado de administrabilidad y control sobre la misma.

Existen nubes públicas, donde un proveedor ofrece su servicio a varias empresas dentro de un mismo almacenamiento. Las nubes privadas son servicios que pueden estar localizados dentro del datacenter propio o externo pero el almacenamiento y equipos son dedicados a una única compañía, brindando más control de esta. Por último, la nube híbrida, es una combinación entre infraestructura física o nube privada con una nube pública, permitiendo mover datos entre ambos sin dificultades, permitiendo a las compañías dar cumplimiento a la normatividad exigida y/o tener procesos más eficientes.

Finalmente, hay que decir que la decisión de implementar una infraestructura tecnológica empresarial no debe tomarse a la ligera, ni mucho menos ser infravalorada. Las organizaciones deben estar en la capacidad de conocer cómo la adopción de tecnologías en sus procesos trae consigo una mayor competitividad en el mercado, más eficiencia en la organización y protección de la información, y una mayor productividad.

Sin embargo, debe considerarse que cada compañía, al tener sus propios objetivos comerciales y de negocio, tiene también necesidades tecnológicas específicas y diferentes, por lo cual se hace aún más importante identificar qué se tiene, qué problemas se presentan y qué se quiere lograr, para lograr identificar las necesidades de infraestructura tecnológica alineadas a los objetivos del negocio.

Cabe resaltar, además, que en caso de optar por contratar un servicio de consultoría para infraestructura TI, hay que asegurarse que se elige un proveedor confiable, con experiencia en el tema y que tenga la plena disposición de acompañarlo en el camino. Aparte de ello, la contratación de personas capacitadas para gestionar su infraestructura tecnológica es un aspecto crítico, no solo para el funcionamiento del área TI puesto que, al monitorear y regular su correcta operación, se puede garantizar la disponibilidad de la información y la continuidad del negocio.

En conclusión, la tecnología, los sistemas de información y las comunicaciones se han convertido en las herramientas más valiosas y necesarias del mundo moderno. Ellos proveen los medios para establecer una relación cercana con los clientes, impulsar el crecimiento económico y promover el desarrollo del sector empresarial. Por ello, contar con las tecnologías adecuadas es básico para garantizar sus procesos corporativos.

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